Profesora, ensayista, teórica y feminista. Así era Josefa Toledo




Este mes de marzo queremos compartirles el legado de una mujer nicaragüense que ha sido y sigue siendo ejemplo para muchas mujeres por su trabajo profesional. Hace más de 150 años, en Nicaragua una mujer alzo su voz e impulso muchos cambios que han marcado la historia de nuestro país. La educadora Josefa Toledo aportó significativamente a la pedagogía moderna con su ideal de “nueva escuela” a inicios del siglo pasado. Sus aportes incluyen la promoción de la igualdad de derechos para las mujeres por lo que es reconocida como la primera feminista nicaragüense.

 

Nació el 21 de abril de 1866 en Juigalpa, Chontales. Al año siguiente, el 18 de enero, nacería Rubén Darío. Cercanos están estos dos nacimientos de dos grandes personajes nicaragüenses. Él será después genial poeta, revolucionario de la prosa y el verso hispánicos. Ella se convertirá en maestra de generaciones y hará de la educación nicaragüense su propia arena de lucha.

La primera maestra en Nicaragua

A mitad del siglo XX, Toledo fue reputada como la primera maestra por antonomasia del país, toda su vida se riñó sobre todo por la superación de la mujer nicaragüense en el ámbito educacional.

De 82 años, a principios de 1948 se retiró del magisterio, tras permanecer al frente de la Escuela Normal Central de Señoritas de Managua entre 1937 y 1947), antes dirigió su propio Colegio de Señoritas durante veinticinco años de 1912 a 1937.

En 1897 durante la administración de Joaquín Santos Zelaya, es llamada para organizar el Instituto de Señoritas de Managua, pero en 1900 se retiró por contraer matrimonio con el caballero español Juan Francisco Aguerrí. El matrimonio se estableció en Diriamba donde inauguró el kindergarten.

Su colaboración feminista

Se definía a sí misma como feminista y se sentía orgullosa de serlo. Incluso escribió en uno de sus artículos que “el primer feminista fue Dios”. De 1918 a 1920, Toledo editó y dirigió La Revista Femenina Ilustrada, la primera de su género en Centroamérica. Además trabajó en la publicación periódica Mujer Nicaragüense, aparecida en 1929 y 1930. Ambas difundían literatura femenina y pedagógica con una definitiva conciencia de su misión.

No sólo esas publicaciones periódicas fueron proyectos logrados, sino su Enciclopedia Nicaragüense (1932), de la cual sólo quedó el segundo tomo, pues el primero fue destruido por el terremoto capitalino de 1931. A todo ello hay que sumar el despliegue de una incansable labor como benefactora social, presidiendo numerosas instituciones filantrópicas.

Petición ante la constitución

En 1938 “Doña Chepita” solicitó que fueran incorporadas a la constitución de ese año estos cuatro derechos de la mujer: “A igual tratamiento político que el hombre; a gozar de igualdad en el orden civil; a las más amplias oportunidades y protección en el trabajo; al más amplio amparo como madre”. Sin embargo, fue rechazada. La Constitución del 22 de marzo de 1939 prescindió de los derechos citados y en su artículo 106 era explícita: “Todos los nicaragüenses son iguales ante la ley, salvo en cuanto a la mujer por las diferencias que resultan de su naturaleza y del bien de la familia”.

Academia Central de Maestros

Fundó la Academia Central de Maestros, aprobada por el gobierno de Zelaya en 1908, fue una iniciativa de carácter femenino gremial, que contó con cincuenta y dos socios fundadores, entre ellos el sabio Miguel Ramírez Goyena.


En 1950, se le otorgó el reconocimiento continental de “Mujer de las Américas“, convirtiéndose -hasta ahora- en la única nicaragüense merecedora de este honor, que antes sólo lo habían merecido Gabriela Mistral, Minerva Bernardino, Eleonor Roosevelt y Carrie Capman.


Teatrismo colegial

Josefa Toledo de Aguerri fue además pionera del teatro escolar en Nicaragua. Sus obras cortas, amenas y fáciles de asimilar tenían el objetivo de transmitir el civismo, la autogestión y el espíritu democrático de las elecciones; valorar las dimensiones culturales del folclore; y el verdadero significado de las efemérides patrias, como Personificación de la historia (las tres editadas en folleto). También inculcaba el ideal unionista, como en Centroamérica en broma o en serio, acaso la más pintoresca.

Sus letras

Cultivó la biografía breve, dramatización escolar, el artículo, ensayo y la crónica de viaje plasmada en su libro Al correr de la pluma, que recoge sus vivencias de su visita por Costa Rica y Estados Unidos. “Nadie ha escrito más que ella en Nicaragua sobre problemas educativos en Nicaragua” – puntualizaba Edelberto Torres en 1939.

Así lo demuestra esta media docena de colecciones de ensayos, aparecidos desde 1907 en diarios como El Comercio y El Imparcial, de Managua: Ideales y sentimientos patrióticos (1927); Puntos críticos sobre enseñanza nicaragüense, (1933); Anhelos y esfuerzos, (1935); Temas pedagógicos, (1935); Educación y feminismo, (1940) y El hogar y la escuela como factores en la elaboración de una paz futura y perdurable (1951). Por lo demás, llegó a escribir y publicar un libro de lectura para escuelas primeras: Recuerdos de la finca (1947).


Elba Ochomogo, la primera nicaragüense que concluyó sus estudios universitarios, graduándose como farmaceuta, fue alumna de doña Chepita.

También preparó a Concepción Palacios Herrera, la primera nicaragüense que llegó a ser Doctora en Medicina.


Centro feminista

En 1936, Toledo fundó el Centro femenino de cultura obrera,  bajo un concepto específico “Queremos capacitar a la obrera para mujer del hogar, para trabajadora consciente, cumplidora de su deber, para ciudadana contribuyente con sus virtudes cívicas a la felicidad del Estado, mediante la educación”.

Legado 

Los aportes más valiosos de “doña Chepita”, fueron en el campo pedagógico y la promulgación de la igualdad de las mujeres. Como vivió casi 100 años, vio muchos cambios en la situación de las mujeres con sus propios ojos y estaba segura de que la transformación iba a continuar. Por eso dijo en su libro “Anhelos y esfuerzos”: “El feminismo avanza ahora triunfal, firme, imponente”.

*Información obtenida del sitio El Nuevo Diario*