De la cartilla a las tablets




Era un domingo 23 de marzo de 1980, José Bismark Amoretis, originario de San Jorge,  con tan solo 18 años se alistaba junto a otros estudiantes para partir en la primera Cruzada Nacional de Alfabetización, que fue un hito en la educación de Nicaragua. Amoretis se “movilizó” hasta la comarca El Ojoche en San Miguelito, Río San JuanEsa mañana también Sobeyda Delgado, con apenas 14 años y en primer año de secundaria, se dirigió a la comunidad de Tierras Blancas cerca del Río Ochomogo. Caminaba un kilómetro de la casa base para dar clases, tenían dos cartillas que utilizaban para español y matemáticas.

 

“Éramos jóvenes muy de casa, nunca nos habíamos separados de nuestros padres, siempre estábamos en unión familiar. Pero a los jóvenes se nos encendió ese ánimo para dar un aporte a las nuevas generaciones”. En la actualidad, Bismark continúa aportando a la educación, pues es profesor de cuarto y quinto grado en la Escuela Nuevo Amanecer de su localidad.

Sobeyda también siguió el camino de la enseñanza iniciado en 1980 y en la actualidad es docente dinamizadora del Aula Fundación Telefónica instalada en el mismo colegio. Ambos docentes han vivido los cambios pedagógicos impulsados por las Tecnologías de Información y Comunicación, donde ambos coinciden en la importancia del uso de estas herramientas como un medio facilitador de la enseñanza.

“Las personas que no sabían leer ni escribir, tenían ojos pero no podían ver, era una gran limitante en su vida. Y que alegría cuando ya ellos por sus propios medios ya lo podían hacer”

 

“Fuimos a enseñar y aprender”

El profesor Bismark y la profesora Sobeyda fueron  dos de los 60,000 jóvenes que se dispersaron por todo el país, para llevar las primeras letras a más de 400 mil nicaragüenses. Esta hazaña permitió reducir el índice de analfabetismo superior al 50 % hasta un mínimo del 12.9 % y obtuvo el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1981 con la medalla Nadezhda Krúpskaya.

“Fue una experiencia maravillosa que vivimos los jóvenes de esa época, fuimos a enseñar y a aprender. Con los campesinos tuvimos muchas experiencias, nosotros les dábamos el pan del saber, pero ellos nos enseñaron mucho”, cuenta la profesora Sobeyda con mucha nostalgia.

Las jornadas diarias incluían un apoyo en las labores agrícolas y por la tarde se sumaban a las clases. El profesor Bismark recuerda que a él le toco enseñar a un grupo entre 8 y 10. “Había de todas las edades, teníamos ancianos como Don Darío, teníamos jóvenes de mediana edad como 30 años y jóvenes menores, todos dispuestos a aprender a leer y escribir. Para ellos era novedoso que un joven de la ciudad se haya preocupado por llegar hasta esa zona, alejados de la sociedad”, relató.

Del papel a la era digital

La participación en la Cruzada Nacional de Alfabetización fue clave para que la profesora Sobeyda se dedicara a la enseñanza formal. En 2009, se instaló en el Centro Escolar Nuevo Amanecer el proyecto Aulas Fundación Telefónica que acercó la tecnología a la enseñanza y desde ese entonces ha logrado transformar sus procesos educativos. “Ahora tenemos la tecnología a nuestras manos donde podemos hacer uso de ella como un recurso más, donde los niños aprenden de manera interactiva”, afirma.

Por su parte, el profesor Bismark nos relata que este cambio ha sido muy importante, “cuando vinieron las primeras computadoras nosotros no teníamos la experiencia de estar cerca de una máquina y pensábamos que la podíamos dañar, con el uso se nos fue quitando el miedo porque anteriormente esto era privilegiado. Nosotros fuimos aprendiendo haciendo, porque los docentes debemos estar a la par de la tecnología, porque hoy en día los estudiantes tienen mucho acceso a internet en celulares y tablets”.

“La tecnología nos facilita la comunicación y la interacción del conocimiento”

 

La experiencia de estos educadores de Rivas es similar a la de muchos otros en todo el país. La profesora Sobeyda recuerda el intercambio de Escuelas Amigas donde alumnos de la Escuela Nuevo Amanecer en San Jorge conversaban con estudiantes de escuelas de España a través de las computadoras. “Para los niños y niñas no es nada difícil, más bien los maestros estamos aprendiendo, los niños son nativos digitales y para ellos no hay ninguna dificultad”, expresó.


“La importancia histórica de la cruzada es importante porque se erradicó el analfabetismo. Ahora estamos en otra cruzada, aprendiendo a utilizar la tecnología en la educación, porque teníamos la tecnología pero quizás no la aprovechábamos de la mejor manera. Esta es la nueva cruzada, aprender a utilizar bien la tecnología para la educación”


Para el profesor Bismark, “la tecnología nos ha dado un giro de 360 grados. Esto nos ha servido de gran manera para los saberes, los niños investigan cualquier contenido en las computadoras o tablets. Es una herramienta de mucha utilidad para investigar contenidos nuevos o reafirmar clases”.

Muchos de los jóvenes que fueron parte de la hazaña de alfabetizar en Nicaragua hoy son educadores de las generaciones actuales y constantemente enfrentan los desafíos del mundo digital. En Fundación Telefónica impulsamos la formación continua en metodologías innovadoras y en la integración de tecnología a la educación, a través de proyectos como Aulas Fundación Telefónica.