La docencia en el Siglo XX y XXI

Las reflexiones de tres docentes en el Día del Maestro, que se celebra este 29 de junio.




La educación dejo de ser exclusiva, y hoy en día ser autodidacta es una tendencia que no solo están adoptando los estudiantes sino también los docentes, quienes reconocen que la pedagogía ha vivido una gran transformación gracias a la tecnología y sus herramientas. Tres docentes con amplia trayectoria en educación nos comparten reflexiones desde su experiencia acerca de la transformación que la docencia ha experimentado a lo largo de los años.

 

Según la doctora Jilma Arrechavala, decente de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN- Managua), el rol del docente en este siglo XXI realmente demanda de nuevas competencias con la cuales “los profesores que tenemos más de 20 años en trabajar en el sistema educativo nacional y sobre todo en las universidades no lo logramos cuando nos formamos, pero se supone que un docente debe ser autodidacta, debe de prepararse de día en ese mundo cambiante en el que vivimos y así poder dar lo mejor de sí”.

Arrechavala, apunta que el docente de hoy debe ser informativo, con grandes compromisos sociales, un investigador que responda a los planes nacionales de desarrollo humano que tiene nuestro país, pero sobre todo sensibilizado con ese sector más vulnerable.

Por su parte el docente José Manuel Sequeira, quien tiene una trayectoria de 39 años en las aulas universitarias, sostiene que el siglo veinte se centró en la enseñanza de las ciencias puras y las técnicas administrativas, es decir, en el saber hacer, mientras que en el siglo XXI se ha centrado en las habilidades blandas para el saber conocer y saber ser.


 “Además del conocimiento tecnológico, es el manejo de la información para la innovación y la creatividad, y todo ello basado en la Inteligencia emocional que manejará las actitudes positivas de los seres humanos. La educación en el siglo XXI, está centrada en descubrir, reconocer y manejar las emociones para que nos permitan unas mejores relaciones humanas y públicas que formen negocios que perduren en el tiempo”. 

Un proceso lento de transformación

Para el catedrático Edwin Calero, de la Universidad Americana, lamentablemente en países como el nuestro, las transformaciones curriculares y sobre todo los hábitos de los docentes han llegado muy lento.

“La resistencia al cambio es extrema, al grado que niños de primaria siguen con programas de 14 o 16 asignaturas por semestre. Lo óptimo sería aprender aprendiendo, pero los docentes no quieren cambiar y las instituciones educativas no invierten en la actualización de su claustro docente”.

Para Calero, más que recursos, la educación debe hablar de herramientas, aunque no deberían perder el gusto por la lectura porque aquí se puede destacar fenómenos, los planes de estudios están caducando demasiado rápido y cuando los chavalos egresan de las universidades, las teorías pueden ser ya obsoletas. Por eso deben ser autodidactas y leer mucho.